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San Alejo su vida




Alejo, en latín Alexius, proviene de a (muy) y de lexis (palabra), y en el caso de este santo significa "muy cimentado en la palabra de Dios".


Los padres de Alejo


Alejo fue hijo de Eufemiano, un hombre perteneciente a la más encumbrada nobleza romana, tan insigne por su linaje que ocupaba el primer puesto entre los cortesanos del emperador, y tan rico que tenía a su servicio tres mil muchachos esclavos a los que vestía con túnicas de seda sujetas a la cintura con cordones de oro.

Plegaria al Dios de lo imposible

 Señor Dios, tú eres el Dios de lo imposible

Nosotros te pedimos cosas imposibles,

porque eres tú, y solo tú, quien puede transformar

las piedras en hijos de Abraham,

y hacer florecer como rosas las arenas del desierto

Solo tu, has hecho bajar pan del cielo

para saciar a tus amigos hambrientos,

y has hecho brotar agua de la roca para los sedientos

Tú abriste un camino en el mar infranqueable.

Tu hiciste fecundas las entrañas estériles y renovaste la vida de un anciano

Te pedimos lo imposible a ti, que naciste de una virgen

y que haces de la muerte la puerta de la vida.

Un sinnúmero de prejuicios, una infinidad de miedos,

malevolencias, incomprensiones, orgullos e ignorancias

cierran nuestro camino y la Iglesia aparece como incapaz de reflorecer

y nosotros incapaces de esperar una renovación total.

Por esto, Dios de lo imposible, permite que tu Iglesia sea una.

Condúcenos juntos a la casa de tu Padre,

donde hay innumerables habitaciones

Ayúdanos a morir cediendo a los demás todo lo que nos pertenece

incluso lo bello y lo bueno, para estar unidos sólo a ti

Que vuelvan todos los cristianos a casa, pero no a su casa, sino a la tuya

¿Es imposible, Señor? Por esto te lo pedimos a ti.

Bruno de Roect, místico flamenco

Oraciones varias


Oración a Santa Filomena

Oh Admirable! E invencible mártir Santa Filomena, por aquel espíritu de mansedumbre de que estuvisteis revestida desde vuestra muy tierna edad, a pesar de la soberbia e impaciencia que podía infundir en vuestro corazón el elevado estado de nobleza y opulencia en que nacisteis, os ruego os dignéis alcanzarme de Dios el que sea verdaderamente manso de corazón, y que paciente siempre en todas mis tribulaciones, merezca conseguir de su divina mano todos los consuelos que me convengan para mi salvación. Amén.

Vida de los Santos: Santa Buena.

Buena, a quien los egipcios llaman Cordimunda, fue natural de Egipto, de real estirpe y sangre. Su padre se llamó Zabul, noble sátrapa: su madre se llamó Ziba. Fue hermosísima de cuerpo; pero mucho más de ánimo y virtudes. No era bautizada cuando murieron sus padres: y así quedó niña huérfana en la tutela de sus parientes: pero muy rica de bienes de fortuna; por lo cual un caballero mozo, rico y principal como ella, la pidió en matrimonio para cuando tuviese edad : a quien ella respondió, que ya estaba desposada con Cristo desde su infancia, y le le había dedicado su virginidad; y así que ofreciese sus grandes riquezas a otra, como a ella se las ofrecía, que las estimaría mas, porque ella ni las estimaba, ni hacia caso de las suyas, cuanto y más de las ajenas; y que tuviese entendido que jamás mudaría de ánimo. Con esta respuesta se volvieron como unas fieras los parientes, a cuyo cargo estaba, contra ella, y ya con ruegos y promesas, ya con amenazas crueles, procuraban disuadirla de su santo propósito. La santa niña Buena, temiendo la violencia que podían e intentaban hacerle,  huyó secretamente de casa de sus deudos, y fue a un monasterio de sagradas vírgenes, donde pidió con lágrimas a la madre portera la recibiese: a que respondió la religiosa, que ella no podía recibirla sin orden y licencia de la madre abadesa. Estaba en oración la santa abadesa, y tuvo revelación de lo que pasaba en la portería, y quien era la que quería entrar: y así al instante dio orden de que le abriesen la puerta y dejasen entrar.

Oraciones a San José

 ORACIÓN A SAN JOSE

A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra santísima esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María Madre de Dios os tuvo unido, por el paterno amor con que abrazasteis al niño Jesús; humildemente os suplicamos que volváis benignos los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.
Proteged ! oh providentisimo custodio de la Divina Familia! la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro esta lucha con el poder de las tinieblas y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia Santa de Dios de sus enemigos y de toda la adversidad, ya a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo vuestro, y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén
 
Nuestro Stmo Padre León  XIII, en su carta encíclica del 15 de agosto de 1889, recomienda y aun prescribe la precedente oración especialmente después del Santo Rosario, durante el mes de octubre, y ha conseguido una indulgencia de siete años y siete cuarentenas a los fieles por cada vez que la recen devotamente.

OFRECIMIENTO DEVOTISIMO DE LA SAGRADA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO.

Se distribuye por los siete días de la semana; con una oración para cada día después de los ofrecimientos, y para ganar las santas indulgencias concedidas por cada uno de ellos.

EXORTACION.
Siendo santo, y provechoso el pensamiento de rogar a Dios por las benditas almas del Purgatorio, para que sean libres de la prisión en que las tiene la Divina Justicia: Santo y provechoso será el poner en ejecución tan loable pensamiento: no admite duda. Si llegase uno de nosotros a las puertas del Purgatorio y viese a sus padres, abuelos, hermanos, parientes, y amigos, padeciendo en aquellos terribles calabozos, intolerables, e indecibles penas, y que haciendo cargo de su descuido le decía: compadeceros de mí, compadeceros de mí, a lo menos, los que sois mis amigos, porque la mano de Dios me castiga! ¿Qué hiciera para librarlas, o siquiera para aliviarlas de tan horrorosos tormentos?¿Mas qué no hiciera el que (por mucha misericordia de Dios) tomara a buen partido verse en aquella cárcel, con cierta ciencia, y esperanza firme de gozar de Dios en perpetuo descanso por toda la eternidad?.

Oración por las almas del purgatorio

Padecen acerbisimamente, o cristiano, en el fuego del Purgatorio, apartadas del sumo Bien a quien solamente suspiran, con indecibles ardores, infinitas almas hijas y esposas de Dios, muy amadas por la caridad con que pasaron de esta, a la otra vida, pero deudoras todavía a la divina justicia de la pena temporal debida a sus culpas y no satisfecha en este mundo. Incapaces de satisfacer por sí mismas más que con padecer, no pueden salir de allí si no han pagado toda su deuda, donec reddant novissimum quadrantem. Dios por el amor que tiene a ti y a ellas, ha querido para provecho de ellas y mérito tuyo que tú tengas aquí mientras vivas el poder ofrecer los méritos y la sangre de Jesucristo en sufragio suyo para librarlas de tan grande pena. No quieras pues defraudar a ellas de tal ayuda y a ti de tal mérito. No pase día que no aproveches por su rescate tan gran tesoro. Muévete el gusto que con esto darás a Dios que tanto las ama. Muévete la compasión de lo que padecen las almas de tus prójimos, y tal vez de tus parientes y amigos más amados; compasión que algún día tal vez desearás tú en vano para ti si no la has tenido para ellas. Muévete lo mucho que rogarán por ti, mayormente encontrándose por tu medio en la gloria, de lo que te provendrán grandísimos bienes, así temporales como espirituales y eternos. Sufrágalas todas, que todas lo merecen; pero puedes también distinguir cada día entre todas aquella que se te señala por los motivos que brevemente encontrarás notados en cada día de la semana. Te puedo decir que practicando devotamente cada día con fidelidad este breve ejercicio, ha producido a muchos aún en esta vida gracias notabilísimas: te deseo otro tanto, y vive feliz.