jueves, 2 de octubre de 2014

Oraciones varias


A Santa Filomena

Oh Admirable! E invencible mártir Santa Filomena, por aquel espíritu de mansedumbre de que estuvisteis revestida desde vuestra muy tierna edad, a pesar de la soberbia e impaciencia que podía infundir en vuestro corazón el elevado estado de nobleza y opulencia en que nacisteis, os ruego os dignéis alcanzarme de Dios el que sea verdaderamente manso de corazón, y que paciente siempre en todas mis tribulaciones, merezca conseguir de su divina mano todos los consuelos que me convengan para mi salvación. Amén.

El pontífice Gregorio XVI de piadosa memoria, con rescripto de la sagrada Congregación de Indulgencias, de 22 de diciembre de 1832, concede, por una vez al día, 50 días de indulgencia a todos los fieles cristianos que, a lo menos contritos de corazón, rezaren devotamente la oración siguiente en honor de San Nicolás, con un Padre nuestro y Ave María.


A San Nicolás de Bari

  Dicha Oración.

¡ Oh glorioso San Nicolás mi especial protector ! desde aquella morada de luz, en que gozáis de la presencia divina, volved piadoso vuestros ojos hacia mí, y alcanzadme del Señor aquellas gracias y auxilios convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales, y en particular la gracia........, que sea conducente para mi eterna salvación. Proteged también, o glorioso santo Obispo, a nuestro Sumo Pontífice, a la Iglesia santa y a esta devota ciudad. Reducid al camino recto de la salvación a los que viven sumidos en el pecado, o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herejía. Consolad a los afligidos, socorred a los necesitados, confortad a los pusilánimes, defended a los oprimidos, asistid a los enfermos; y haced por fin que todos experimenten los efectos de vuestro poderoso patrocinio para con el supremo dispensador de todos los bienes. Amén.
Un Padre nuestro y Ave María.
 Ora pro nobis Beate Nicolaé.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Oremus.

Deus, qui Beatum Nicolaum gloriosum Confessorem tuum, atque Pontificem innumeris decorasti, et quotidie non cessas illustrare miraculis; tribue, quaesumus, ut ejus meritis et precibus á. gehennae incendiis, etápericulis omnibus liberemur. Per Christum Dominum nostrum. Amén.




Oración San Miguel Arcángel por el reino de España

Gloriosísimo San Miguel Arcángel, tan especialmente favorecido de Dios nuestro señor, elegido y destinado para la guarda y protección de la santa Iglesia católica, mayor bien y salvación de las almas que por la divina misericordia tenemos la gran dicha de vivir en su santo gremio, en cuya sagrada fe y creencia protesto y deseo vivir y morir: humildemente te suplicamos mires por el reino de España, que tan católico es, y que con tantas veras ha servido a la Iglesia de Cristo que tú defiendes y amparas. Te suplicamos que pues eres capitán de los ejércitos de Dios, que lo defiendas de sus enemigos, y como ángel de paz le reduzcas a concordia y unión, y como justicia mayor de Dios y juez de las almas le conserves en justicia y equidad. A ti te escogió el Señor para echar los rebeldes del cielo: a ti acudimos para que reduzcas los rebeldes de esta monarquía, y sosiegues sus alteraciones. Tú detuviste en pie la república de los ángeles; repara también y conserva la nuestra. Tú limpiaste el cielo de pecados; libra de ellos a nuestros reinos. A ti nos dio el Señor por patrón universal de todos los fieles, y a ti acudimos como protector singular; y esperamos de ti muy particular patrocinio. En tu día España abjuró la herejía de Arrió, y recibió la fe católica: Te suplicamos conserves sus reinos en toda pureza de fe, y no permitas que entre en ellos la herejía, ni semilla de mala doctrina, sino que conservando la verdadera fe, la comunique como ha hecho a otras naciones, y en sí tenga paz entre sus reinos, obediencia al Vicario de Cristo, y reverencia a Dios y a las cosas divinas. Esto te suplicamos por el amor que tienes a Jesucristo, y celo de la exaltación de su iglesia. Amén
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El  Sr. A. Obispo de Málaga concede 80 días de indulgencia a todas las personas que devotamente rezaren esta oración, y lo mismo a las que extendieren y movieren a otros , para que lo ejecuten. E igualmente el señor Obispo de Cádiz le concede 40 días de indulgencia.


Plegaria a San Martín

Martín de Porres, humilde seguidor del evangelio de Jesús elevamos ante ti nuestros corazones llenos de confianza y devoción. Tú que te entregaste sin límites a los pobres y desamparados, hoy te ofrecemos nuestras necesidades y peticiones. Derrama sobre nosotros y nuestras familias el amor sanador de Dios.
Concédenos sencillez de corazón y compasión de los que más sufren, especialmente de los que sufren de la injusticia y discriminación racial, que sepamos descubrir en estos nuestros hermanos, el rostro sufriente de Jesús.
Por el mismo Cristo Nuestro Señor Amén.

Oh!, Ángel  cándidisimo de pureza y serafín de santa caridad gloriosísimo San Cono, nosotros, humildes devotos vuestros os presentamos el afecto más sincero de nuestro corazón. Nos congratulamos de la gloria singular de que gozáis en el Cielo; nos alegramos de los especialísimos dones con que os previno, acompaño y consumo la Divina Gracia y rendimos las más vivas gracias al Supremo dispensador de todo bien.
Vos, que anunciado milagrosamente, nacisteis para ser ejemplo de perfecta caridad.
Vos, que en el candor de la inocencia  bautismal y angelical pureza supisteis unir los rigores de las más austeras penitencias.
Vos, que en la flor de los años buscasteis  la soledad del claustro para consagraros y mejor servir a Dios.
Vos, que en tan corta  vida supisteis llegar a la cumbre de la  perfección y santidad.
Vos que finalmente  después de la muerte hicisteis brillar vuestro poder obrando milagros estupendos; mirad benignamente desde el cielo a cuantos a Vos acuden llenos de confianza en vuestro patrocinio.
Que vuestra devoción acreciente a nosotros la imitación de vuestras virtudes, especialmente en fe viva, una eficaz esperanza y una inflamada caridad hacia nuestro Dios y Señor y su Inmaculada Madre María, para que amándolos como Vos los amasteis podamos en el Cielo y en compañía Vuestra bendecir y alabar la divina misericordia.

Amén.

martes, 6 de mayo de 2014

Santa Buena, virgen

Buena, a quien los egipcios llaman Cordimunda, fue natural de Egipto, de real estirpe y sangre. Su padre se llamó Zabul, noble sátrapa: su madre se llamó Ziba. Fue hermosísima de cuerpo; pero mucho mas de ánimo y virtudes. No era bautizada cuando murieron sus padres: y así quedó niña huérfana en la tutela de sus parientes: pero muy rica de bienes de fortuna; por lo cual un caballero mozo, rico y principal como ella, la pidió en matrimonio para cuando tuviese edad : a quien ella respondió, que ya estaba desposada con Cristo desde su infancia, y le le había dedicado su virginidad; y así que ofreciese sus grandes riquezas a otra, como a ella se las ofrecía, que las estimaría mas, porque ella ni las estimaba, ni hacia caso de las suyas, cuanto y mas de las ajenas; y que tuviese entendido que jamás mudaría de ánimo. Con esta respuesta se volvieron como unas fieras los parientes, a cuyo cargo estaba, contra ella, y ya con ruegos y promesas, ya con amenazas crueles, procuraban disuadirla de su santo propósito. La santa niña Buena, temiendo la violencia que podían e intentaban hacerle,  huyó secretamente de casa de sus deudos, y  fue a un monasterio de sagradas vírgenes, donde pidió con lágrimas a la madre portera la recibiese: a que respondió la religiosa, que ella no podía recibirla sin orden y licencia de la madre abadesa. Estaba en oración la santa abadesa, y tuvo revelación de lo que pasaba en la portería, y quien era la que quería entrar: y así al instante dio orden de que le abriesen la puerta y dejasen entrar.
Tan gozosa estaba Buena, como si hubiera entrado en la gloria: pidió el santo hábito con humildad, el cual le dio al punto gustosa la abadesa. La buscaron sus deudos con gran cuidado y solicitud; y al fin la hallaron : que el oro tiene calidades de sol, que todo lo descubre, y de rey, que todo lo sujeta. Al punto que supieron donde estaba, fueron al monasterio, y dijeron a la madre abadesa, que aquella niña era gentil: con cuya noticia daban por conseguido su intento, que era llevársela; porque juzgaban la despedirían al instante las monjas. Buena confesó buenamente ser verdad lo que decían ; pero pidió al instante el santo bautismo, el cual le dio un santo sacerdote, que gobernaba y tenia cuidado de la iglesia del monasterio: con que se fueron burlados los deudos de la santa virgen, y ella se quedó en su cielo, recibiendo bautismo y velo a un tiempo, y consagrando de nuevo con solemne y perpetuo voto a Dios su virginidad y pureza, siendo de edad de doce años. Comenzó a hacer una vida tan santa, penitente y ejemplar, que era envidia a todas las santas religiosas y gloria a su divino esposo y amante Jesús.
Tenia especial amistad y cariño, entre las demás, a una santísima religiosa, cuyas virtudes en todo seguía. Esta tuvo una grande enfermedad : y siendo visitada de todas las religiosas del monasterio, solo Buena, su querida y grande amiga, no la vino a ver; porque  estaba en oración en la iglesia, donde le reveló Dios como se quería llevar para si a su grande amiga para darle el premio de sus virtudes: con la divina revelación, Buena, perseverando en su oración, le pidió a su dulce Esposo, que pues se hallaba a su grande amiga y compañera, fuese servido de llevársela también a ella, para que las que habían sido compañeras en el monasterio, lo fuesen también en el cielo. Al punto que acabó su humilde petición, bajó una voz del cielo que le dijo, como había sido oída su petición, y se le había concedido. Entonces, dando infinitas gracias a Dios por favor tan singular, se levantó gozosa y alegre y se fue a visitar a su amiga, a quien contó cuanto le había pasado: con cuya alegre nueva la amiga dio su alma a Dios. De allí a tres días, la tercera noche después del glorioso tránsito de esta santa religiosa, estando la abadesa en oración, o sueño dulce, vio un joven hermoso y resplandeciente,que le quitaba el velo de la cabeza, y le escondía y guardaba en una caja: y preguntándole, qué quería significar aquello; respondió, que aquel día quedaría sin Buena: porque se la quitaría su Esposo y se la llevaría a su gloria. La mañana siguiente, juntas todas las monjas, y entre ellas Buena, buena y sana, refirió la abadesa el sueño que había tenido aquella noche: y al instante se oyó la voz de un ángel que la llamaba a la patria celeste: la cual, obedeciendo a la dulce y deseada voz puesta en medio de todas las religiosas, sus hermanas, levantó los ojos al cielo, dando gracias a su divino Esposo por tan singular beneficio, gozosa y regocijada, cantando salmos a que todas la ayudaban, sin dejar de llorar y derramar copiosas lágrimas, por la ausencia de su querida hermana, aunque mezcladas con el gozo de considerar cuánto mejoraba de vida; despidió su purisimo espíritu, que entregó a su Creador, a los doce de setiembre. Su cuerpo quedó tan hermoso, que causaba admiración mirarle: y luego lo rodeó una luz del cielo tan clara y resplandeciente, que era una gloria todo el monasterio; y tanto mas, cuanto al resplandor de la luz se llegaba la fragancia suavísima de un olor celestial que despedía el mismo cuerpo, durando la luz y olor admirable todo el tiempo que tardaron a darle la debida sepultura. Se la recuerda el 12 de setiembre