jueves, 2 de octubre de 2014

Oraciones varias


A Santa Filomena

Oh Admirable! E invencible mártir Santa Filomena, por aquel espíritu de mansedumbre de que estuvisteis revestida desde vuestra muy tierna edad, a pesar de la soberbia e impaciencia que podía infundir en vuestro corazón el elevado estado de nobleza y opulencia en que nacisteis, os ruego os dignéis alcanzarme de Dios el que sea verdaderamente manso de corazón, y que paciente siempre en todas mis tribulaciones, merezca conseguir de su divina mano todos los consuelos que me convengan para mi salvación. Amén.
El pontífice Gregorio XVI de piadosa memoria, con rescripto de la sagrada Congregación de Indulgencias, de 22 de diciembre de 1832, concede, por una vez al día, 50 días de indulgencia a todos los fieles cristianos que, a lo menos contritos de corazón, rezaren devotamente la oración siguiente en honor de San Nicolás, con un Padre nuestro y Ave María.


A San Nicolás de Bari
 ¡Oh glorioso San Nicolás mi especial protector ! desde aquella morada de luz, en que gozáis de la presencia divina, volved piadoso vuestros ojos hacia mí, y alcanzadme del Señor aquellas gracias y auxilios convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales, y en particular la gracia....que sea conducente para mi eterna salvación. Proteged también, o glorioso santo Obispo, a nuestro Sumo Pontífice, a la Iglesia santa y a esta devota ciudad. Reducid al camino recto de la salvación a los que viven sumidos en el pecado, o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herejía. Consolad a los afligidos, socorred a los necesitados, confortad a los pusilánimes, defended a los oprimidos, asistid a los enfermos; y haced por fin que todos experimenten los efectos de vuestro poderoso patrocinio para con el supremo dispensador de todos los bienes. Amén.
Un Padre nuestro y Ave María.
Ora pro nobis Beate Nicolaé.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi.


Oremus.

Deus, qui Beatum Nicolaum gloriosum Confessorem tuum, atque Pontificem innumeris decorasti, et quotidie non cessas illustrare miraculis; tribue, quaesumus, ut ejus meritis et precibus á. gehennae incendiis, etápericulis omnibus liberemur. Per Christum Dominum nostrum. Amén.

Oración San Miguel Arcángel por el reino de España
Gloriosísimo San Miguel Arcángel, tan especialmente favorecido de Dios nuestro señor, elegido y destinado para la guarda y protección de la santa Iglesia católica, mayor bien y salvación de las almas que por la divina misericordia tenemos la gran dicha de vivir en su santo gremio, en cuya sagrada fe y creencia protesto y deseo vivir y morir: humildemente te suplicamos mires por el reino de España, que tan católico es, y que con tantas veras ha servido a la Iglesia de Cristo que tú defiendes y amparas. Te suplicamos que pues eres capitán de los ejércitos de Dios, que lo defiendas de sus enemigos, y como ángel de paz le reduzcas a concordia y unión, y como justicia mayor de Dios y juez de las almas le conserves en justicia y equidad. A ti te escogió el Señor para echar los rebeldes del cielo: a ti acudimos para que reduzcas los rebeldes de esta monarquía, y sosiegues sus alteraciones. Tú detuviste en pie la república de los ángeles; repara también y conserva la nuestra. Tú limpiaste el cielo de pecados; libra de ellos a nuestros reinos. A ti nos dio el Señor por patrón universal de todos los fieles, y a ti acudimos como protector singular; y esperamos de ti muy particular patrocinio. En tu día España abjuró la herejía de Arrió, y recibió la fe católica: Te suplicamos conserves sus reinos en toda pureza de fe, y no permitas que entre en ellos la herejía, ni semilla de mala doctrina, sino que conservando la verdadera fe, la comunique como ha hecho a otras naciones, y en sí tenga paz entre sus reinos, obediencia al Vicario de Cristo, y reverencia a Dios y a las cosas divinas. Esto te suplicamos por el amor que tienes a Jesucristo, y celo de la exaltación de su iglesia. Amén
El  Sr. A. Obispo de Málaga concede 80 días de indulgencia a todas las personas que devotamente rezaren esta oración, y lo mismo a las que extendieren y movieren a otros , para que lo ejecuten. E igualmente el señor Obispo de Cádiz le concede 40 días de indulgencia.

Plegaria a San Martín
Martín de Porres, humilde seguidor del evangelio de Jesús elevamos ante ti nuestros corazones llenosde confianza y devoción. Tú que te entregaste sin límites a los pobres y desamparados, hoy te ofrecemos nuestras necesidades y peticiones. Derrama sobre nosotros y nuestras familias el amor
sanador de Dios.
Concédenos sencillez de corazón y compasión de los que más sufren, especialmente de los que sufren de la injusticia y discriminación racial, que sepamos descubrir en estos nuestros hermanos, el rostro sufriente de Jesús.
Por el mismo Cristo Nuestro Señor Amén.
Oh!, Ángel  cándidisimo de pureza y serafín de santa caridad gloriosísimo San Cono, nosotros, humildes devotos vuestros os presentamos el afecto más sincero de nuestro corazón. Nos congratulamos de la gloria singular de que gozáis en el Cielo; nos alegramos de los especialísimos dones con que os previno, acompaño y consumo la Divina Gracia y rendimos las más vivas gracias al Supremo dispensador de todo bien.
Vos, que anunciado milagrosamente, nacisteis para ser ejemplo de perfecta caridad.
Vos, que en el candor de la inocencia  bautismal y angelical pureza supisteis unir los rigores de las más austeras penitencias.
Vos, que en la flor de los años buscasteis  la soledad del claustro para consagraros y mejor servir a Dios.
Vos, que en tan corta  vida supisteis llegar a la cumbre de la  perfección y santidad.
Vos que finalmente  después de la muerte hicisteis brillar vuestro poder obrando milagros estupendos; mirad benignamente desde el cielo a cuantos a Vos acuden llenos de confianza en vuestro patrocinio.
Que vuestra devoción acreciente a nosotros la imitación de vuestras virtudes, especialmente en fe viva, una eficaz esperanza y una inflamada caridad hacia nuestro Dios y Señor y su Inmaculada Madre María, para que amándolos como Vos los amasteis podamos en el Cielo y en compañía Vuestra bendecir y alabar la divina misericordia.

Amén.

martes, 6 de mayo de 2014

Vida de los Santos:Santa Buena, Virgen

Buena, a quien los egipcios llaman Cordimunda, fue natural de Egipto, de real estirpe y sangre. Su padre se llamó Zabul, noble sátrapa: su madre se llamó Ziba. Fue hermosísima de cuerpo; pero mucho más de ánimo y virtudes. No era bautizada cuando murieron sus padres: y así quedó niña huérfana en la tutela de sus parientes: pero muy rica de bienes de fortuna; por lo cual un caballero mozo, rico y principal como ella, la pidió en matrimonio para cuando tuviese edad : a quien ella respondió, que ya estaba desposada con Cristo desde su infancia, y le le había dedicado su virginidad; y así que ofreciese sus grandes riquezas a otra, como a ella se las ofrecía, que las estimaría mas, porque ella ni las estimaba, ni hacia caso de las suyas, cuanto y más de las ajenas; y que tuviese entendido que jamás mudaría de ánimo. Con esta respuesta se volvieron como unas fieras los parientes, a cuyo cargo estaba, contra ella, y ya con ruegos y promesas, ya con amenazas crueles, procuraban disuadirla de su santo propósito. La santa niña Buena, temiendo la violencia que podían e intentaban hacerle,  huyó secretamente de casa de sus deudos, y fue a un monasterio de sagradas vírgenes, donde pidió con lágrimas a la madre portera la recibiese: a que respondió la religiosa, que ella no podía recibirla sin orden y licencia de la madre abadesa. Estaba en oración la santa abadesa, y tuvo revelación de lo que pasaba en la portería, y quien era la que quería entrar: y así al instante dio orden de que le abriesen la puerta y dejasen entrar.
Tan gozosa estaba Buena, como si hubiera entrado en la gloria: pidió el santo hábito con humildad, el cual le dio al punto gustosa la abadesa. La buscaron sus deudos con gran cuidado y solicitud; y al fin la hallaron: que el oro tiene calidades de sol, que todo lo descubre, y de rey, que todo lo sujeta. Al punto que supieron donde estaba, fueron al monasterio, y dijeron a la madre abadesa, que aquella niña era gentil: con cuya noticia daban por conseguido su intento, que era llevársela; porque juzgaban la despedirían al instante las monjas. Buena confesó buenamente ser verdad lo que decían; pero pidió al instante el santo bautismo, el cual le dio un santo sacerdote, que gobernaba y tenia cuidado de la iglesia del monasterio: con que se fueron burlados los deudos de la santa virgen, y ella se quedó en su cielo, recibiendo bautismo y velo a un tiempo, y consagrando de nuevo con solemne y perpetuo voto a Dios su virginidad y pureza, siendo de edad de doce años. Comenzó a hacer una vida tan santa, penitente y ejemplar, que era envidia a todas las santas religiosas y gloria a su divino esposo y amante Jesús.
Tenía especial amistad y cariño, entre las demás, a una santísima religiosa, cuyas virtudes en todo seguía. Esta tuvo una grande enfermedad: y siendo visitada de todas las religiosas del monasterio, solo Buena, su querida y grande amiga, no la vino a ver; porque estaba en oración en la iglesia, donde le reveló Dios como se quería llevar para si a su grande amiga para darle el premio de sus virtudes: con la divina revelación, Buena, perseverando en su oración, le pidió a su dulce Esposo, que pues se hallaba a su grande amiga y compañera, fuese servido de llevársela también a ella, para que las que habían sido compañeras en el monasterio, lo fuesen también en el cielo. Al punto que acabó su humilde petición, bajó una voz del cielo que le dijo, como había sido oída su petición, y se le había concedido. Entonces, dando infinitas gracias a Dios por favor tan singular, se levantó gozosa y alegre y se fue a visitar a su amiga, a quien contó cuanto le había pasado: con cuya alegre nueva la amiga dio su alma a Dios. De allí a tres días, la tercera noche después del glorioso tránsito de esta santa religiosa, estando la abadesa en oración, o sueño dulce, vio un joven hermoso y resplandeciente, que le quitaba el velo de la cabeza, y le escondía y guardaba en una caja: y preguntándole, qué quería significar aquello; respondió, que aquel día quedaría sin Buena: porque se la quitaría su Esposo y se la llevaría a su gloria. La mañana siguiente, juntas todas las monjas, y entre ellas Buena, buena y sana, refirió la abadesa el sueño que había tenido aquella noche: y al instante se oyó la voz de un ángel que la llamaba a la patria celeste: la cual, obedeciendo a la dulce y deseada voz puesta en medio de todas las religiosas, sus hermanas, levantó los ojos al cielo, dando gracias a su divino Esposo por tan singular beneficio, gozosa y regocijada, cantando salmos a que todas la ayudaban, sin dejar de llorar y derramar copiosas lágrimas, por la ausencia de su querida hermana, aunque mezcladas con el gozo de considerar cuánto mejoraba de vida; despidió su purísimo espíritu, que entregó a su Creador, a los doce de setiembre. Su cuerpo quedó tan hermoso, que causaba admiración mirarle: y luego lo rodeó una luz del cielo tan clara y resplandeciente, que era una gloria todo el monasterio; y tanto más, cuanto al resplandor de la luz se llegaba la fragancia suavísima de un olor celestial que despedía el mismo cuerpo, durando la luz y olor admirable todo el tiempo que tardaron a darle la debida sepultura. Se la recuerda el 12 de setiembre

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domingo, 23 de marzo de 2014

SAN MIGUEL ARCÁNGEL,El Himno Te splendor

Buena, a quien los egipcios llaman Cordimunda, fue natural de Egipto, de real estirpe y sangre. Su padre se llamó Zabul, noble sátrapa: su madre se llamó Ziba. Fue hermosísima de cuerpo; pero mucho más de ánimo y virtudes. No era bautizada cuando murieron sus padres: y así quedó niña huérfana en la tutela de sus parientes: pero muy rica de bienes de fortuna; por lo cual un caballero mozo, rico y principal como ella, la pidió en matrimonio para cuando tuviese edad : a quien ella respondió, que ya estaba desposada con Cristo desde su infancia, y le le había dedicado su virginidad; y así que ofreciese sus grandes riquezas a otra, como a ella se las ofrecía, que las estimaría mas, porque ella ni las estimaba, ni hacia caso de las suyas, cuanto y más de las ajenas; y que tuviese entendido que jamás mudaría de ánimo. Con esta respuesta se volvieron como unas fieras los parientes, a cuyo cargo estaba, contra ella, y ya con ruegos y promesas, ya con amenazas crueles, procuraban disuadirla de su santo propósito. La santa niña Buena, temiendo la violencia que podían e intentaban hacerle,  huyó secretamente de casa de sus deudos, y fue a un monasterio de sagradas vírgenes, donde pidió con lágrimas a la madre portera la recibiese: a que respondió la religiosa, que ella no podía recibirla sin orden y licencia de la madre abadesa. Estaba en oración la santa abadesa, y tuvo revelación de lo que pasaba en la portería, y quien era la que quería entrar: y así al instante dio orden de que le abriesen la puerta y dejasen entrar.
Tan gozosa estaba Buena, como si hubiera entrado en la gloria: pidió el santo hábito con humildad, el cual le dio al punto gustosa la abadesa. La buscaron sus deudos con gran cuidado y solicitud; y al fin la hallaron: que el oro tiene calidades de sol, que todo lo descubre, y de rey, que todo lo sujeta. Al punto que supieron donde estaba, fueron al monasterio, y dijeron a la madre abadesa, que aquella niña era gentil: con cuya noticia daban por conseguido su intento, que era llevársela; porque juzgaban la despedirían al instante las monjas. Buena confesó buenamente ser verdad lo que decían; pero pidió al instante el santo bautismo, el cual le dio un santo sacerdote, que gobernaba y tenia cuidado de la iglesia del monasterio: con que se fueron burlados los deudos de la santa virgen, y ella se quedó en su cielo, recibiendo bautismo y velo a un tiempo, y consagrando de nuevo con solemne y perpetuo voto a Dios su virginidad y pureza, siendo de edad de doce años. Comenzó a hacer una vida tan santa, penitente y ejemplar, que era envidia a todas las santas religiosas y gloria a su divino esposo y amante Jesús.
Tenía especial amistad y cariño, entre las demás, a una santísima religiosa, cuyas virtudes en todo seguía. Esta tuvo una grande enfermedad: y siendo visitada de todas las religiosas del monasterio, solo Buena, su querida y grande amiga, no la vino a ver; porque estaba en oración en la iglesia, donde le reveló Dios como se quería llevar para si a su grande amiga para darle el premio de sus virtudes: con la divina revelación, Buena, perseverando en su oración, le pidió a su dulce Esposo, que pues se hallaba a su grande amiga y compañera, fuese servido de llevársela también a ella, para que las que habían sido compañeras en el monasterio, lo fuesen también en el cielo. Al punto que acabó su humilde petición, bajó una voz del cielo que le dijo, como había sido oída su petición, y se le había concedido. Entonces, dando infinitas gracias a Dios por favor tan singular, se levantó gozosa y alegre y se fue a visitar a su amiga, a quien contó cuanto le había pasado: con cuya alegre nueva la amiga dio su alma a Dios. De allí a tres días, la tercera noche después del glorioso tránsito de esta santa religiosa, estando la abadesa en oración, o sueño dulce, vio un joven hermoso y resplandeciente, que le quitaba el velo de la cabeza, y le escondía y guardaba en una caja: y preguntándole, qué quería significar aquello; respondió, que aquel día quedaría sin Buena: porque se la quitaría su Esposo y se la llevaría a su gloria. La mañana siguiente, juntas todas las monjas, y entre ellas Buena, buena y sana, refirió la abadesa el sueño que había tenido aquella noche: y al instante se oyó la voz de un ángel que la llamaba a la patria celeste: la cual, obedeciendo a la dulce y deseada voz puesta en medio de todas las religiosas, sus hermanas, levantó los ojos al cielo, dando gracias a su divino Esposo por tan singular beneficio, gozosa y regocijada, cantando salmos a que todas la ayudaban, sin dejar de llorar y derramar copiosas lágrimas, por la ausencia de su querida hermana, aunque mezcladas con el gozo de considerar cuánto mejoraba de vida; despidió su purísimo espíritu, que entregó a su Creador, a los doce de setiembre. Su cuerpo quedó tan hermoso, que causaba admiración mirarle: y luego lo rodeó una luz del cielo tan clara y resplandeciente, que era una gloria todo el monasterio; y tanto más, cuanto al resplandor de la luz se llegaba la fragancia suavísima de un olor celestial que despedía el mismo cuerpo, durando la luz y olor admirable todo el tiempo que tardaron a darle la debida sepultura. Se la recuerda el 12 de setiembre

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lunes, 17 de marzo de 2014

ORACIÓNES A SAN JOSE.

 ORACIÓN A SAN JOSE

A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra santísima esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María Madre de Dios os tuvo unido, por el paterno amor con que abrazasteis al niño Jesús; humildemente os suplicamos que volváis benignos los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.
Proteged ! oh providentisimo custodio de la Divina Familia! la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro esta lucha con el poder de las tinieblas y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia Santa de Dios de sus enemigos y de toda la adversidad, ya a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo vuestro, y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén
Nuestro Stmo Padre León  XIII, en su carta encíclica del 15 de agosto de 1889, recomienda y aun prescribe la precedente oración especialmente después del Santo Rosario, durante el mes de octubre, y ha conseguido una indulgencia de siete años y siete cuarentenas a los fieles por cada vez que la recen devotamente.

Fórmula para elegir por abogado a San José.
Santísimo patriarca José, esposo afortunado de la santísima Virgen María Madre de Dios, seguro refugio, y abogado poderoso de todos los atribulados y agonizantes; yo, en presencia de Jesús y de María, os elijo hoy por mi protector y abogado en mi vida, pero principalmente para la hora de mi muerte, y firmemente propongo seros siervo fiel hasta mi última respiración, procurando siempre que vuestra gloria crezca, y vuestra devoción se aumente en los corazones de los fieles, enseñándoles á ser obsequiosos á vuestro nombre y mérito. Recibidme, pues, por siervo vuestro, y recomendadme a  Jesús y María ahora y en la hora de mi muerte, para que por vuestra intercesión pueda conseguir lo que no puedo obtener por mis grandes deméritos. Amén


domingo, 16 de marzo de 2014

OFRECIMIENTO DEVOTISIMO DE LA SAGRADA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO.

Se distribuye por los siete días de la semana; con una oración para cada día después de los ofrecimientos, y para ganar las santas indulgencias concedidas por cada uno de ellos.

EXORTACION.
Siendo santo, y provechoso el pensamiento de rogar a Dios por las benditas almas del Purgatorio, para que sean libres de la prisión en que las tiene la Divina Justicia: Santo y provechoso será el poner en ejecución tan loable pensamiento: no admite duda. Si llegase uno de nosotros a las puertas del Purgatorio y viese a sus padres, abuelos, hermanos, parientes, y amigos, padeciendo en aquellos terribles calabozos, intolerables, e indecibles penas, y que haciendo cargo de su descuido le decía: compadeceros de mí, compadeceros de mí, a lo menos, los que sois mis amigos, porque la mano de Dios me castiga! ¿Qué hiciera para librarlas, o siquiera para aliviarlas de tan horrorosos tormentos?¿Mas qué no hiciera el que (por mucha misericordia de Dios) tomara a buen partido verse en aquella cárcel, con cierta ciencia, y esperanza firme de gozar de Dios en perpetuo descanso por toda la eternidad?.

Pues, católico, considérate por un breve rato, que usando Dios contigo de misericordia, por la devoción a su santísima pasión y muerte., te depositó en la horrible cárcel del Purgatorio, y te ves arder en aquel fuego, que no se consume, y tan activo y voraz, que todos los incendios y volcanes del mundo son como un refrigerio suave, para con su ardor: que quisieras que entonces hicieran por ti tus parientes, y amigos. Pues eso mismo haz tú ahora por las benditas Almas del Purgatorio. Pues con la medida que midieres serás medido.

El bien que en esta vida hicieres por ellas, hará Dios que se haga por la tuya, cuando en el Purgatorio estés: mira, que estima mucho Dios, que se acuerden de sus queridas esposas las benditas Almas, pues los misericordiosos (con aquellas afligidas Almas) alcanzarán de Dios misericordia; y los que no fueren misericordiosos, sin misericordia serán juzgados. Sembremos con bendición, y cogeremos con abundancia los frutos: seamos misericordiosos con las benditas Almas, que Dios lo será con las nuestras. Oigan al Espíritu Santo, que dice por boca de David. Bienaventurado el que cuida del pobre y necesitado, (¿quién lo es más que las benditas Almas del Purgatorio?) que en el día malo lo librará el Señor.

DOMINGO
Ofrece las gravísimas angustias, y dolores, que padeció el Señor en el huerto, diciendo.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del Purgatorio, uno por uno, todos los tormentos de vuestra pasión santísima, la muerte penosísima de cruz, y la preciosa sangre que derramasteis por la salvación eterna de nuestras almas. Ahora dirás: Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Repitiéndolo en todos los ofrecimientos.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del Purgatorio, aquel grande pavor, y terror, que asaltaron vuestro angustiado corazón en el huerto. Porque representándose al vivo de la imaginación, todos los martirios, que el día siguiente, habíais de padecer, os visteis en el cuerpo, y en el alma penetrada de un mortalísimo pavor. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella tan fiera tristeza, que os ocasionó el horror de la muerte, que os amenazaba, faltándoos muy poco para espirar de dolor, como lo expresasteis a vuestros amados discípulos con aquellas palabras: Triste está mi alma hasta la muerte i esto es, afligida con tristezas mortales. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del purgatorio, aquel acto humilde y devoto, con que, en las más graves angustias, queriendo orar á vuestro Eterno Padre, os pusisteis de rodillas postrado sobre la tierra, por reverencia del Padre, y por las mortales ansias, y congojas, que oprimían a vuestro piadoso corazón. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella oración resignada, con que pedisteis a vuestro Eterno Padre, que, si era posible, os dispensase el amargo cáliz de vuestra muerte, y conformando vuestra voluntad con la divina, dijisteis: cúmplase vuestra voluntad, y no la mía. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella ardiente caridad, con que visitasteis a vuestros amados Discípulos, estando anegado en un mar de angustias, exhortándolos a la vigilancia, y oración, para que dé la tentación no fuesen vencidos. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella confortación misteriosa, que os hizo el Ángel, hallándose vuestra alma santísima llena de tantas congojas, y dolores, que bastaban a quitaros la vida. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel gran conflicto, que os puso en mortales agonías, explicando vuestra grande aflicción, con aquellas palabras: el espíritu está pronto, pero la carne lo resiste. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella firme perseverancia en la oración, estando en el colmo de vuestras aflicciones, agonizando en mortales angustias por el remedio, y salvación eterna de los pecadores. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella sagrada, y preciosa sangre, que a fuerza del interno dolor sudasteis en tanta abundancia, que corrió hasta la tierra. Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima Madre y Señora nuestra.


Oración, que puede decirse todos los días al fin de, sus respectivos ofrecimientos.
También os ofrezco, dulcísimo Jesús en alivio de las benditas almas vuestra misma misericordia, y amor, que me ha movido a haceros estos ofrecimientos, y quisiera ofrecerme a mí mismo para librarlas enteramente de sus penas. Pero, ya que deseáis tanto su libertad, y conocéis lo poco, que yo valgo para alcanzarla; purificad, Señor, mi alma en todo, lo qué en ella os ofenda, y adornadla con todas las perfecciones, que os agradan. Dadme Jesús mío humildad, aumentad mi fe, fortaleced mi esperanza, y abrazadme siempre más con el dulce fuego de vuestro divino amor, para que así os sean cada día más agradables mis súplicas y oídas provechosas para el alivio de las santas Almas amigas vuestras. Si Jesús mío, arda siempre más en vuestro divino amor todos los días de mi vida, hasta que vuestro mismo amor me una eternamente con ellas, y con Vos en el refrigerio de vuestra santa gloria. Amén.

LUNES
Ofrece las penas y tormentos, que el Señor padeció, desde que fue preso, hasta que le presentaron al Pontífice Anás, diciendo.

Te ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella prontitud de ánimo, que mostrasteis, para morir, cuando levantándoos de la oración, bañado del sudor de sangre, salisteis a encontrar a vuestros enemigos diciendo, que Vos erais aquel, a quien ellos buscaban.

Ahora dirás: Alabada sea la pasión, y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima madre y señora nuestra.
Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, el gran dolor, que sentisteis por la gravísima culpa de la traición de Judas, vendiéndoos por treinta monedas; y con el fingido ósculo de paz, entregándoos en manos de vuestros enemigos, dolor tan agudo, y sensible, que es uno de los mayores, que atravesaron vuestro piadosísimo corazón. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos actos de heroica piedad, con que disteis lugar á vuestros crueles enemigos, para que se levantasen de la tierra; y curasteis la oreja, que vuestro fervoroso Discípulo había cortado con celo de vuestra defensa, al indigno siervo del Pontífice, que os venia a prender. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella gravísima tribulación, que padecisteis, cuando fuisteis embestido en el huerto de tanto número de soldados, y os prendieron, y ataron con inhumana crueldad, que es imposible comprenderlo con humano discurso. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella admirable paciencia, con que sufristeis tantos golpes, oprobios, y baldones, hasta arrancaros los cabellos de vuestra sacrosanta cabeza, estando Vos, como cordero humildísimo, sin responder palabra alguna. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos actos internos que en medio de las opresiones, hacíais de amor de Dios, de tolerancia, y resignación , ofreciendo siempre al Eterno Padre, todos aquellos malos tratamientos, que os hacían, en satisfacción de nuestros pecados. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel dolor vivísimo, que os atravesó el corazón, cuando en medio de tales tribulaciones os hallasteis solo, y abandonado de vuestros más caros amigos; los cuales, cuando os vieron preso, y atado , huyeron todos. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del purgatorio, aquellas aflicciones, y dolores, que sufristeis desde el huerto hasta la casa de Anas, por tantos golpes, que os daban , y las blasfemias, que os decían los verdugos, haciéndoos caminar con tanta prisa, y desprecio, por fuera , y dentro de la ciudad. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel acto de humildad, y mansedumbre, cuando delante del Pontífice estuvisteis con las manos atadas en forma de reo; oyendo los cargos, que os hacían, y las falsas acusaciones, que daban contra Vos, como si fuerais el hombre más facineroso, y más malo del mundo. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la resignación, con que llevasteis aquella cruelísima bofetada, que os dio aquel hombre vilísimo, con tan infernal furia, que os desfiguró la mejilla, y la indecible paciencia, y mansedumbre, con que hablasteis a aquel indigno Pontífice. Alabada sea la pasión.....


MARTES.
Ofrece los tormentos que el Señor padeció en la noche de su pasión en la casa de Caifás, diciendo.

Te os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, el humilde ejemplo en aquel grande ultraje, con que fuisteis llevado y puesto en la presencia del Pontífice Caifás, quien os recibió con una infernal indignación ,hecho el blanco de sus iras, y de los ministros , y soldados , que estaban con él.

Ahora dirás: Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima madre y señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la inalterable paciencia, con que escuchasteis las acusaciones inicuas, y falsos testimonios, que os levantaron aquellos hombres vilísimos no habiéndose verificado cosa alguna contra vuestra inocencia. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel admirable silencio vuestro, no respondiendo, ni una palabra, para defenderos de tantas falsedades, injurias y calumnias, como os imponían, dejándonos con eso ejemplo admirable, para seguiros en nuestras adversidades. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la prontitud, con que obedecisteis a aquel torpe, y escandaloso conjuro, que os hizo el soberbio Caifás, para que respondieseis, si erais Hijo de Dios: a quien con profundísima humildad por reverencia del Padre respondisteis que sí, y ya que con grande majestad vendríais a juzgar el mundo. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestro ejemplar sufrimiento en aquella injuriosa afrenta, que os hicieron aquellos ministros infernales., después de haber oído vuestra respuesta , y debiendo postrarse, y adoraros como verdadero Dios, os publicaron por blasfemo, y hombre merecedor de una afrentosa muerte. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestra heroica mansedumbre entre aquel rabioso furor, con que los pérfidos os embistieron, después que concedisteis ser Hijo de Dios vivo, hiriendo con crueles bofetadas vuestro divino rostro, y maltratando vuestro cuerpo santísimo con fieros golpes, llevando con tanta mansedumbre estas ofensas horribles, que no se os oyó la menor queja. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestro ejemplar sufrimiento en aquel oprobio vilísimo de escupiros en vuestro soberano rostro, con tantas, y tan hediondas salivas, que no se hallan palabras para explicar tan gran desprecio. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la admirable humildad con que sufristeis aquella injuriosa burla y mofa con que os trataron los soldados, y los criados del Pontífice cuando os vendaron los ojos, con un paño muy sucio, y dándoos muchos golpes, decían: Profetiza y adivina quién te ha dado. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, el sufrimiento, con que escuchasteis las tres negaciones ingratas de vuestro Apóstol San Pedro, y la grande compasión, que de él tuvisteis, cuando con tanta piedad le mirasteis, que volvió en sí, se dolió, y comenzó a llorar amargamente su pecado. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestra resignación en todas aquellas penas, y ultrajes, que padecisteis en toda aquella tristísima, y funesta noche, habiendo quedado al arbitrio de vuestros enemigos, y de gente vilísima, para ser atormentado a su voluntad: no cesando de afligiros con todos aquellos géneros de tormentos, afrentas, y desprecios, que quisieron con su diabólica crueldad. Alabada sea la pasión.....

MIÉRCOLES.
Ofrece los tormentos, y desprecios , que el Señor padeció en casa de Pilatos, y Herodes, hasta el grande tormento de los cruelísimos azotes, y dirás con devoción lo siguiente:

Te ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestro adorable silencio en aquellas falsas acusaciones, que dieron contra Vos a Pilatos; esto es: que engañabais a los pueblos, que mandabais, no se pagase tributo al César, y que te decías rey de los judíos.

Ahora dirás: Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima madre y Señora nuestra

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella grande humildad, con que os dejasteis llevar por las calles públicas de Jerusalén, y presentaros, como a un malhechor, al Rey Herodes, quien hizo burla, y escarnio de vuestra inocencia, y grandeza divina. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús por las Almas del purgatorio, vuestra invicta paciencia en aquel vivísimo desprecio, con que os trató aquel soberbio Rey , cuando mandó poneros la vestidura blanca, como a un loco, y sacaros delante de los Príncipes , de los escribas, y fariseos, y de un concurso muy grande. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, vuestra pasmosa tolerancia en aquellos gravísimos escarnios, que sufristeis de todo el pueblo, cuando por las calles de Jerusalén os llevaban con la vestidura blanca, y os bañaban de injurias y baldones. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la pena., que os causaron aquellas horribles voces de los impíos, cuando decían muera, muera, crucifícalo, crucifícalo, y daban por libre a Barrabás, hiriendo con tan cruel sentencia vuestro corazón. Alabada sea la pasión.....

Yo os Ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos pasos, que disteis a la columna, donde habíais dé ser azotado, y de aquella grandeza de amor, y de humildad, con que os ofrecisteis a tan cruelísimo tormento. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel gran rubor y vergüenza., que tuvisteis, cuando os desnudaron para el tormento y así mismo aquellos vivísimos dolores, que os causaron las ligaduras de los brazos, y las manos, que fueron de especial, y fuerte mortificación. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús mío, por las almas del purgatorio, el vivísimo dolor de todos , y cada uno de aquellos fuertes azotes, que dieron a vuestro sacratísimo cuerpo, aquellos verdugos infernales, rompiendo vuestras carnes santísimas, y derramando con grande copia vuestra preciosa sangre. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel imponderable dolor, que tuvo vuestra Madre Santísima por este tormento, se puede creer, que cuantos golpes dieron en vuestro delicadísimo cuerpo, tantos puñales atravesaron su corazón y su alma. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos horribles dolores, que os causaron por todas las partes de vuestro cuerpo, y. las llagas, que hicieron con más de cinco mil golpes , quedando tan desfigurado, que no había sanidad en vuestra carne. Alabada sea la pasión.....

JUEVES
Ofrece el santísimo tormento de la corona de espinas, como se sigue

Os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos payos dolorosos, que disteis, cuando os llevaban al puesto, y lugar de la coronación de espinas, todo lleno de heridas y llagas, que destilaban vuestra sangre preciosísima después de; la áspera, y cruel flagelación. Ahora dirás: Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María santísima madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel vivo dolor que sentisteis cuando os desnudaron la segunda vez; renovando las llagas de los azotes, al despegar la túnica de vuestro santísimo cuerpo con una crueldad inhumana. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la admirable paciencia y sufrimiento en aquella indigna mofa, y escarnio con que os trataron los soldados cuando como a Rey de burlas , os vistieron la púrpura irrisoria , y os dieron por cetro una caña , por corona una de espinas, y por trono una piedra desnuda. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la serenidad de vuestro espíritu en aquella rigurosa crueldad con que los soldados asentaron sobre vuestra santísima cabeza una tirana corona, apretándola con fieros golpes, para que penetrasen las espinas con intenso dolor, el que se deja a la piadosa consideración. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús , por las Almas del purgatorio, aquella sangre preciosa, que salió de vuestra divina cabeza, corriendo basta la tierra, estando vos con humildad profundísima sujeto a esos cruelísimos tiranos, ofreciendo al Eterno Padre por nuestra salvación eterna tan atroz tormento. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio el sensible dolor de aquellos afrentosos golpes que os dieron sobre la corona de espinas con la misma caña, que os pusieron por cetro, para que penetrasen mas sus puntas, y fuesen más profundas las heridas. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco; dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la pena, que tuvisteis en aquellos oprobios, injurias y baldones, que os hicieron los soldados, cuando puesto de rodillas os dieron tantas bofetadas saludándoos ignominiosamente con aquellas irrisorias palabras: Dios te salve Rey de los judíos; como si fueseis Rey de burlas. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella grande afrenta, que sufristeis, cuando, con sucias y hediondas salivas, mancharon los soldados insolentes vuestro divino rostro con tanta copia, que os desfiguraron del lodo. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús ,por las, Almas del purgatorio, aquella virginal, y sagrada erubescencia , que sentisteis cuando en aquella lamentable fortuna, casi desnudo os mostró Pilatos al numeroso pueblo diciendo: ECCE HOMO. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, el dolor, que os causó aquel grito diabólico del pueblo cuando clamó diciendo: crucifícalo, crucifícalo, y la resignación con que aceptáis la injusta sentencia de muerte proferida por un Juez inicuo. Alabada sea la pasión.....

VIERNES
Ofrece lo que padeció nuestro Señor con el grande peso de la Cruz hasta ser en ella crucificado, y dirás.

Te os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella grande fatiga de llevar la cruz tan pesada, que os hizo una grande llaga en el hombro, sobre las muchas que teníais en vuestro santísimo cuerpo.

Ahora dirás: Alabada sea la pasión, y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María Santísima madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, todo el inmenso valor de aquellas mortales congojas, que tuvisteis, y os ocasionaron los soldados en el camino del Calvario, tirando cruelmente de la soga, y vuestra admirable paciencia, y los desprecios, que os hicieron con las injurias, baldones, y blasfemias del ingrato pueblo: y con tantos malos tratamientos como si fuerais el peor hombre del mundo, que llevaban al suplicio. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellas tres veces principales que caísteis, con el grave peso de la cruz: como debilitado, y sin fuerzas, y asimismo os ofrezco vuestra resignación en aquella grande impiedad, con que os levantaron del suelo, tirando de las sogas con que os llevaban atado. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel sumo desprecio, que sufristeis, sacado de la ciudad , cargado con la cruz , atado, escarnecido , y vituperado de todo el pueblo, y acompañado de unos ladrones , como el más facineroso del mundo. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella pena, y dolor, con que vuestra Madre Santísima os iba buscando por las calles de Jerusalén, y habiéndoos hallado, no os hablasteis palabra, porque la prisa no daba lugar. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella gran flaqueza, y desmayo, que sentisteis, y no pudiendo por él cargar el grave peso de la cruz, os dieron al Cirineo, para que os la ayudase a llevar hasta el Calvario. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús mío, por las Almas del purgatorio., vuestra amargura en aquella bebida amarga de hiel y vinagre, que os dieron en el Monte Calvario, y gustándola, llenasteis de amarguras vuestra santísima boca. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel intenso dolor, que sentisteis, cuando con tanta impiedad os arrancaron, y quitaron la túnica que estaba pegada a las llagas de vuestro santísimo cuerpo, y se renovaron todas las heridas arrojando por todas mucha copia de sangre, y en especial de la cabeza, porque se fijaron mas las espinas de vuestra corona. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos mortales dolores, que sentisteis en las manos, y en los pies, cuando os clavaron en la cruz; y asimismo los dolores de vuestra Santísima Madre, cuando veía poner los clavos, sentía los golpes. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella oferta sacro santa , que de Vos mismo hicisteis al Eterno Padre en el Altar de la santísima cruz, para redimir al hombre, y abrirnos las puertas del Cielo. Alabada sea la pasión.....

SABADO
Ofrece lo que padeció nuestro Señor en la cruz, mientras en ella estuvo vivo y pendiente, dirás como se sigue.

Te os ofrezco dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella suma de todos los grandes dolores, que en vuestro divino cuerpo padecisteis; desde los pies a cabeza, sin haber parte, que no padeciese, y fuese atormentada con pena vehementísima.

Y ahora dirás: Alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y lágrimas de María Santísima madre y Señora nuestra.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellas tres horas, que estuvisteis vivo pendiente de la cruz, con aquellos sumos dolores de las manos, pies y cabeza, por las heridas de los clavos, y las espinas Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos terribles dolores que os ocasionaban las principales llagas de vuestro divino cuerpo, como la del hombro molido con el peso de la cruz, de las espaldas abiertas, con los azotes, de las rodillas a causa de vuestras caídas en el camino del Calvario, y de las manos y pies barrenados y taladrados, con los clavos. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellos dolores mentales, que atormentaban vuestro piadosísimo corazón, singularmente viendo a vuestra Santísima Madre al pie de la cruz, al amado Discípulo, y a la penitente y amorosa Magdalena. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella admirable paciencia, y ejemplar enseñanza en sufrir aquellas palabras injuriosas, que os gritaban, estando clavado en el madero santo de la cruz. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquellas fervientes lágrimas, conque estando en la cruz, rogabais al Eterno Padre, que perdonase a vuestros enemigos. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquella sed ardiente, que os atormentaba las entrañas, cuando exclamasteis, diciendo, tengo sed, y os dieron a beber con una esponja aquel vinagre amarguísimo. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús , por las Almas del purgatorio, aquel doloroso clamor, que disteis viéndoos desamparado del Padre, de los amigos y discípulos amados, explicando vuestro dolor con aquellas misteriosas palabras: Dios mío! Dios mío! porque me has desamparado? Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, la amorosa queja , que disteis a vuestro Eterno Padre; fundada , en que no os enviaba algún consuelo, y alivio, para entretener mas vuestra vida, para que los tormentos, y penas que padecíais , no os la acabasen de quitar, por el ardiente amor, y deseo que teníais, de estar más tiempo padeciendo en el sagrado leño de la cruz, en servicio de vuestro Padre , y provecho de los hombres. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, aquel sumo, y último dolor, que sentisteis, al separarse vuestra alma santísima del cuerpo, encomendando el espíritu en las manos del Eterno Padre, con aquellas voces. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Alabada sea la pasión.....

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las Almas del purgatorio, todos los dolores, angustias, y trabajos, que padeció vuestra Madre Santísima al pié de la cruz, y soledad en la herida del costado, y en vuestro entierro, hasta que os vio resucitado. Alabada sea la pasión.....

Oración para cada día, después de los ofrecimientos, y para ganar las santas indulgencias concedidas por cada uno de ellos.

Dios eterno, por tu inmensa clemencia, en nombre de tu Hijo Jesucristo, y por los méritos de tu pasión santísima: te suplico, concedas eterno descanso a las afligidas almas, que están detenidas en las acerbísimas penas del purgatorio, para que, cuanto antes gocen de la bienaventuranza eterna, como lo desean. También te pido humildemente, Dios mío, en nombre del mismo Jesucristo Hijo tuyo, y Redentor del mundo, que perdones los pecados, que todos los vivientes hemos cometido, que a todo nos des verdadero arrepentimiento, para enmendarnos, y observar tu divina ley, con auxilios de gracia, aquellos que necesitamos para mejor servirte en esta vida y alabarte en la eterna Gloria, que esperamos, por tu infinita misericordia. Amén.

Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre

Señor, pecamos, de que nos pesa , tened misericordia de nuestras almas; y descansen en paz las del purgatorio , auméntese, y tenga perfecta paz, y unión la cristiandad toda, vuelvan todos los herejes al seno de nuestra santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana , cuyas necesidades sean socorridas superabundantemente, y todo sea en honra, y gloria de la Santísima Trinidad.

Oí una voz del Cielo que decía. Bienaventurados aquellos que en gracia de Dios acaban.

ORACIÓN
Oh Dios, Criador y Redentor de todos los fieles; concede a las almas de tus siervos, y de tus siervas, la remisión de todos sus pecados, para que consigan, por las piadosas oraciones de tu Iglesia, la indulgencia, y el perdón que siempre desearon. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.




Oración que rezaba San Agustín.

Dios , que por la redención del mundo quisiste nacer, y ser circuncidado , de los judíos reprobado , con ósculo de paz por el traidor Judas entregado, con sogas atado, como inocente Cordero a la víctima llevado, delante de Anás, Caifás, Pilato, Herodes ignominiosamente presentado, por falsos testigos acusado, con oprobios , y azotes maltratado, con salivas escupido, con espinas coronado , con bofetadas ultrajado, con una caña herido, en los ojos vendado, de tus vestiduras despojado , en la cruz enclavado, con la cruz levantado, entre ladrones colocado, con hiel y vinagre , lleno de amargura, con lanza herido, con fiereza atormentado: tú Señor, por estas santísimas penas tuyas, de que yo indigno hago memoria, y por tu santísima muerte, líbrame de las penas del infierno, y llévame donde llevasteis al buen ladrón , crucificado contigo. Que vives, y reinas con el Padre, y Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Oración.
Señor mío Jesucristo, padre dulcísimo, por el gozo que tuvo vuestra querida Madre, cuando te le apareciste la sagrada noche de la Resurrección, y por el gozo que tuvo, cuando te vio lleno de gloria con la luz de la divinidad, te pido, que me alumbres con los dones del Espíritu Santo para que pueda cumplir tu voluntad todos los días de mi vida, pues vives, y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de la sábana santa en que fue envuelto el cuerpo de Cristo Señor nuestro
Dios que nos dejaste las señales de tu pasión , en la sábana santa en que fue envuelto tu santísimo cuerpo cuando por José fue bajado de la cruz: concedednos piadoso Señor que por tu muerte y sepultura, seamos llevados a la gloria de la resurrección , que con Dios Padre, y el Espíritu Santo vives, y reinas por todos los siglos de los siglos. Amen.

Fieles almas cristianas déos a todas descanso aquel que es verdadera holganza. Jesucristo, hijo de Dios vivo, el cual nació de la inmaculada Virgen Santa María por nuestra salud , y de todo el mundo, y os redimió con su preciosísima sangre. él os dé su bendición, libre, y resucite en el día santo de la Resurrección, y del juicio final, haciéndoos de la compañía de los Santos, Ángeles, y suya con gozo para siempre. Amen Jesús, María y José.

Padre nuestro, y Ave María.

Rogamos y pedimos, omnipotente Dios nuestro, que ya que por nuestros pecados justamente merecemos castigo, por la gloria de tu santísimo nombre seamos libres de todas nuestras culpas, y maldades. Que vives y reinas en todos los siglos. Amén.
El original de esta Oración está en San Juan de Letrán en Roma donde dice, que es de las mas grandes indulgencias, que hay dentro y fuera de sus muros, en las que se han concedido desde San Pedro hasta ahora. Dios por su bondad, encienda en todos el fuego de su amor, para servirle, y hacer bien sin cesar a aquellas amadas esposas suyas : dice el venerable Beda , que es indigno, de que se ofrezcan sufragios , después de muerto por el que viviendo, no supo ofrecerlos por los difuntos. De este descuido nace , dice San Juan Crisóstomo, haber en el purgatorio, almas desamparadas, que no tienen quien les ofrezca sufragios, porque quiere Dios con esto castigar las que, así como cuando estaban en la vida , se descuidaron de los muertos, así después de haberla dejado, se descuiden de ellas los vivos.
Cristiano, ya que no te mueven las imponderables , y acerbas penas, que padecen las afligidas almas , muévete para aliviarlas, la humildad, suspiros, y lágrimas con que piden tus sufragios , mira que son agradecidísimas a los que las socorren, porque las virtudes están en ellas con gran perfección , y así no pueden incurrir en ingratitud, ni olvidar los beneficios recibidos : por lo cual es sin duda, que favorecen a sus devotos en vida, en muerte, y después de muertos, que es todo lo que puedes desear.
Revelación hecha a San Bernardo.
Estando el Santo en oración, preguntó al Señor, cual había sido el mayor dolor interior que había padecido en el discurso de su sagrada pasión, y le respondió: que tuvo una llaga en la espalda, sobre la que cargaba la santa cruz, de tres dedos de profundidad, en que se descubrían tres huesos.
Ahora se rezarán tres Padre nuestros, tres Ave Marías, y tres Gloria al Padre en memoria y reverencia de la profunda llaga, que tuvo el Señor en su sagrada espalda, ofreciéndolos en sufragio de las santas Almas.

Oración.
O amantísimo Señor mío, yo te adoro, y glorifico de lo íntimo de mi corazón; y te doy gracias, por aquella tan dolorosa llaga, que padecisteis en tu sagrada espalda, suplicándote humildemente, que por aquel duro peso de la santa cruz, que sobre ella cargaste, tengas misericordia de mi alma, y la asistas con tu santa gracia en el camino de la bienaventuranza. Amén.
Devota meditación de los siete principales, derramamientos de la preciosísima sangre de nuestro Redentor Jesucristo, por nuestro amor, y remedio.

El primer derramamiento de su preciosísima sangre, fue en su dolorosa Circuncisión. Padrenuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

El segundo derramamiento, fue en las agonías de la oración en el huerto. Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

El tercero, fue cuando le azotaron atado a la columna. Padre nuestro,

El cuarto, fue, cuando le coronaron de espinas. Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

El quinto, fue, cuando lo desnudaron de la túnica en el monte calvario. Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

El sexto, fue cuando lo clava-, ron en la Cruz. Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

El séptimo, fue cuando despumes de muerto le abrieron el costado con una lanza. Padre nuestro, Ave María, y Gloria al Padre.

Estos siete Padre nuestros, y meditación ofrezco a vuestra adorable Majestad, en sufragio y descanso de las benditas almas del Purgatorio, las que sean de vuestro mayor agrado, y de mi obligación.

Oración por las almas del purgatorio

Padecen acerbisimamente, o cristiano, en el fuego del Purgatorio, apartadas del sumo Bien a quien solamente suspiran, con indecibles ardores, infinitas almas hijas y esposas de Dios, muy amadas por la caridad con que pasaron de esta, a la otra vida, pero deudoras todavía a la divina justicia de la pena temporal debida a sus culpas y no satisfecha en este mundo. Incapaces de satisfacer por sí mismas más que con padecer, no pueden salir de allí si no han pagado toda su deuda, donec reddant novissimum quadrantem. Dios por el amor que tiene a ti y a ellas, ha querido para provecho de ellas y mérito tuyo que tú tengas aquí mientras vivas el poder ofrecer los méritos y la sangre de Jesucristo en sufragio suyo para librarlas de tan grande pena. No quieras pues defraudar a ellas de tal ayuda y a ti de tal mérito. No pase día que no aproveches por su rescate tan gran tesoro. Muévete el gusto que con esto darás a Dios que tanto las ama. Muévete la compasión de lo que padecen las almas de tus prójimos, y tal vez de tus parientes y amigos más amados; compasión que algún día tal vez desearás tú en vano para ti si no la has tenido para ellas. Muévete lo mucho que rogarán por ti, mayormente encontrándose por tu medio en la gloria, de lo que te provendrán grandísimos bienes, así temporales como espirituales y eternos. Sufrágalas todas, que todas lo merecen; pero puedes también distinguir cada día entre todas aquella que se te señala por los motivos que brevemente encontrarás notados en cada día de la semana. Te puedo decir que practicando devotamente cada día con fidelidad este breve ejercicio, ha producido a muchos aún en esta vida gracias notabilísimas: te deseo otro tanto, y vive feliz.

Para el domingo.
Rogarás a Dios por las almas del Purgatorio, principalmente por aquella que él sabe que es entre todas la mas abandonada de particular sufragio, y si hicieres en este día la comunión, aplícala en su alivio.
Cuanto mayor es su necesidad, tanto te será más agradecida del beneficio, y te alcanzará que ni Dios te abandone a ti privándote de su gracia, ni tú a él por la culpa.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por la sangre preciosa que vuestro divino hijo Jesús derramó en el huerto, libréis a las almas del purgatorio, y singularmente entre todas la mas abandonada. Conducidla a vuestra gloria, donde Os alabe y bendiga por toda una eternidad. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Para el lunes.
Rogarás a Dios especialmente por el alma más cercana a salir del purgatorio.
Con tanto mayor ardor desea ella unirse a Dios, cuanto está más cercana al término de sus penas: quítale tú todo impedimento, que ella te devolverá tan grande beneficio con alcanzarte gracia de romper aquellas faltas ligeras que te impiden darte todo a Dios, de que puede depender tu salvación.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por la sangre preciosa que vuestro divino hijo Jesús derramó cuando fue cruelmente azotado, libréis las almas del purgatorio, y singularmente entre todas la mas vecina a la entrada en vuestra gloria, para que empiece luego a alabaros y bendeciros por toda una eternidad. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Para el martes.
Rogarás a Dios por aquella alma que según la presente justicia debería ser la última a salir del purgatorio.
La desolación, y juntamente la humildad grande con que ella está designada a tan larga pena, muévete a abreviarla su duración. ¡Oh cuánto te estará obligada! Dichoso de ti si te alcanza que ames con humildad en este mundo los últimos puestos, para ser exaltado de Dios en el otro.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por la sangre preciosa que vuestro divino hijo Jesús derramó cuando fue coronado de espinas, libréis las almas del purgatorio, y en particular aquella que debería ser la última a salir de tantas penas, para que ella no tarde a alabaros y bendeciros por toda una eternidad en vuestra gloria. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Para el miércoles.
Rogarás a Dios especialmente por el alma más rica de méritos.
Ella es la más amante de Dios, y de Dios la más amada de todas. Cuanto mayor sea en el cielo su gloria, tanto más eficazmente podrá alcanzarte un verdadero amor de Dios sobre todas las cosas, sin el cual no se da verdadero mérito, ni puedes esperar más que muerte eterna.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por la sangre preciosa que vuestro divino hijo Jesús derramó por las calles de Jerusalén, llevando la cruz sobre sus sagradas espaldas, libréis las almas del purgatorio, y singularmente aquella que es más rica de méritos delante de vos, para que en el sublime puesto de la gloria que la espera, os alabe y bendiga toda una eternidad. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Para el jueves.
Rogarás a Dios especialmente por aquella alma del purgatorio que fue la más devota del santísimo Sacramento.
Ella es por esto muy amada de nuestro Señor Jesucristo, y no dejará de suplicarle que te dé gracia de recibirle dignamente en vida y en muerte, por prenda segura de tu eterna salvación.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por el precioso Cuerpo y Sangre de vuestro divino hijo Jesús, que él mismo, el día antes de su pasión dio en comida y bebida á sus amados Apóstoles, y dejó a toda su Iglesia por sacrificio perpetuo y vivífico alimento de sus fieles, libréis las almas del purgatorio, y en particular la mas devota de este misterio de infinito amor, para que os alabe por él con el dicho vuestro divino Hijo y con el Espíritu Santo eternamente en la gloria. Así sea.
Padre nuestro, Ave María, De profundís.

Para el viernes.
Rogarás a Dios especialmente por aquella alma del purgatorio que tienes más obligación de rogar.
Vuestra misma obligación es una razón urgentísima para hacerlo; y si tienes obligaciones de justicia sabidas para ti, no difieras el cumplirlas para no acarrearte la divina venganza, de que hay aun en esta vida terribles ejemplos.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: os suplico por la sangre preciosa que vuestro divino hijo Jesús derramó en tal día sobre la cruz, particularmente de sus santísimos pies y manos, libréis las almas del purgatorio, y singularmente aquella por quien tengo yo mas obligación de rogaros, para que no quede por culpa mía que vos no la conduzcáis presto á alabaros y bendeciros eternamente en vuestra gloria. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Para el sábado.
Rogarás a Dios especialmente por aquella alma del purgatorio que fue mas devota de la santísima Virgen.
Darás con esto un gusto grande a María, que instada de las súplicas de esta alma su dilecta, te alcanzará gracia de ser verdadero devoto suyo, y por consiguiente de asegurar bajo su protección tu salvación eterna.

ORACION.
Oh Señor, Dios omnipotente: yo os suplico por la preciosa sangre que salió del costado de vuestro divino hijo Jesús a vista y con extremo dolor de su santísima Madre, libréis las almas del Purgatorio, y singularmente entre todas aquella que fue mas devota de esta gran Señora, para que luego vaya á vuestra gloria a alabaros a vos en ella y a ella en vos por toda la eternidad. Así sea.
Padre nuestro, Ave María y De profundis.

Se rezará cada dia una Ave María por todos aquellos que practican este santo ejercicio, y otra por la devota persona que en particular modo concurre con su caridad a la continua propagación de esta santa obra.

ORACION.
Fieles almas cristianas, aquel os de consuelo, que es la verdadera holganza, Jesucristo Hijo de Dios vivo, que nació de la inmaculada siempre Virgen María  por vuestra salud y de todo el mundo;el nos redimió con su sangre preciosa; el os de su bendición, haciéndoos compañía de los santos ángeles y suya con gozo para siempre. Amén

viernes, 14 de marzo de 2014

Vida de los Santos:San Cristóbal

San Cristóbal, antes se llamaba Offerus, y era un verdadero gigante, tanto por el desarrollo de sus miembros, como por su extraordinaria fuerza, se instalo en la corte de un monarca poderosísimo, el que se felicitaba de la adquisición de un hombre tan valiente y robusto, hasta que un cierto día un hechicero pronuncio el nombre del diablo en presencia del rey; este aterrorizado hizo al instante la señal de la cruz. "¿A qué vienen esto? " pregunto Offerus, "Por miedo que tengo al diablo respondió el rey". Pues si le temes no eres tan poderoso como él. Cosa hecha; ahora mismo me voy a servir al diablo. Y Offerus marcho de aquel lugar.
Después de andar mucho, vio venir hacia el jinetes armados y capitaneados por un individuo enteramente  vestido de negro y de aspecto aterrador, quien le dijo a Offerus - ¿a quién buscas?- Busco al diablo para servirle -¿A diablo?- pues mira, yo soy.
Offerus se agrego en seguida a aquella comitiva, y siguiendo su camino se encontraron a mitad del, con una cruz erigida allí. Al verla el diablo de repente se detiene y manda a su gente volver atrás. ¿Por qué hemos de retroceder así? -pregunto Offerus- por miedo que tengo a la imagen de Cristo contesto el diablo. Pues entonces si tu le temes a la imagen de Cristo, eso demuestra que no eres tan fuerte como él, por lo tanto te dejo y me voy con Cristo.
Offerus tomo otra dirección, no tarda en encontrar un ermitaño, a quien pregunto: ¿Donde está Cristo?- En todas Partes respondió el ermitaño - No te entiendo- dijo Offerus- pero si eso es verdad, dime que servicios puede prestarle un hombre robusto e inteligente como yo
Pues a Cristo se le sirve con oraciones, ayunos y vigilias  añadió el ermitaño. A quien replico Offerus , yo no puedo orar, ayunar ni velar, porque no conozco estas prácticas, y así enséñame otras maneras de servirle.
El ermitaño lo condujo entonces junto a un torrente que bajaba impetuoso de la montaña. Los infelices le dijo, que pretenden atravesar esta corriente perecen ahogados. Quédate, pues, aquí y conforme vayan viniendo llévalos, a cuesta, de una orilla a otra que haciéndolo por amor a Cristo te reconocerá por un servidor suyo. Esto ya me gusta, y de esta manera me pongo a en seguida a servir a Cristo.
Construyo allí mismo la choza; día y noche pasaba a los viajeros de uno a otro lado del torrente. Aconteció una noche que, rendido por el cansancio, se había dormido, y se despertó por la voz de un Niño que le llamo tres veces por su nombre. Levantándose enseguida, y cargando al niño  a cuestas, entro en el torrente De pronto creció con furia la corriente, y el niño empieza a pesarle de un modo extraordinario. Offerus arranca un árbol para apoyarse y darse más fuerza, pero la corriente sigue creciendo y el niño se convierte en una carga insoportable. Offerus temeroso de que el niño se le cayera al agua levanto la cabeza, y mirándolo le dijo Niño pesas de tal modo que me parece llevo el mundo encima. A lo que el niño contesto Has de saber que no solo llevas al mundo, sino al creador del mundo. Yo soy el Cristo tu Señor y tu Dios a quien debes servir. Te bautizo en nombre de mi Padre, en mi nombre propio, y en nombre del Espíritu Santo De hoy en adelante te llamaras Cristóbal, que quiere decir: Que lleva a Cristo.
Dicho esto desaprecio el niño, y sintió Cristóbal, vivísimos deseos de servir a Dios de alguna otra manera que con sus solas fuerzas físicas. Abandono el trabajo que se había impuesto a las orillas del torrente, y emprendió un largo camino siendo guiado por el Espíritu Santo, llego a una ciudad donde los cristianos sufrían una terrible persecución por la fe, y aunque al principio ni siquiera entendía el idioma, se asocio a sus oraciones y prácticas, convirtiéndose pronto en ardiente defensor de la religión cristiana. Teniendo de esto noticia el rey, se enfureció de tal modo, que mando a un escuadrón de doscientos soldados a prender a Cristóbal. Lo encontraron en oración y quedaron tan sobrecogidos en su presencia, que no se atrevieron siquiera a ponerle la mano encima. Entonces mando el rey, a otros doscientos hombres y al verlos de lejos Cristóbal  les dijo ¿que queréis de mí?  bastaron estas palabras para que aterrados le contestasen: Tenemos orden de aprenderte, pero si no quieres venir con nosotros huye de aquí y diremos que no te hemos encontrado  se fue hacia ellos Cristóbal, y les dijo: No es licito mentir; aquí me tenéis, atadme los brazos y llevadme a la presencia de vuestro rey. Así lo hicieron y durante el camino quedaron tan admirados del fervor de la fe de Cristóbal, que muchos se convirtieron:
El rey lo recibió cortésmente, pero luego que vio frustrada su esperanza de vencerlo por halagos y promesas mando que fuera, asaetado.Se cumplió la orden, pero realizándose el prodigio de que las flechas disparadas quedaban suspendidas en el aire, mirándolas con faz risueña, mientras la cólera  del rey no tenía limites. Sucedió que en un disparo hirieron las flechas los ojos del rey, que quedo ciego en el acto, y para poner término a aquel espectáculo mando fuese ser decapitado Cristóbal. Entonces este le dijo que curaría de la ceguera si después que fuese cortada  su cabeza tomaba un poco de su sangre y mojase  con ella, sus parpados. Así lo hizo el rey presenciando multitud de gentes el prodigio de que instantáneamente recobrase la vista.

Oraciones varias

A Santa Filomena Oh Admirable! E invencible mártir Santa Filomena, por aquel espíritu de mansedumbre de que estuvisteis revesti...